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Posts Tagged ‘Rosa Montero’

Si hay una palabra que exprese con exactitud lo que Rosa Montero transmitió en este encuentro con los miembros de los clubes de lectura de las bibliotecas asturianas es, sin duda, cercanía, seguramente uno de los rasgos que los lectores más pueden apreciar en un autor. Cariñosa, encantadora, siempre con la sonrisa en la boca, la autora hizo disfrutar a los participantes en el encuentro con una charla magnífica en la que desveló no pocos detalles sobre su proceso personal de escritura.

Comenzó Rosa Montero haciendo un elogio a los lectores, parte esencial en el proceso comunicativo que es la escritura y dijo sentirse privilegiada. “Si calculas que una persona lee un libro a la semana desde los ocho años hasta los ochenta años, en su vida habrá podido leer ‘sólo’ 3.000 libros. Entonces teniendo en cuenta el poquísimo tiempo para leer de nuestras breves vidas incluso si lees mucho, teniendo en cuenta la cantidad de escritores que existen, que haya gente que me lea es una gran suerte. La historia de la literatura está llena de escritores que perdieron a sus lectores, que fracasaron, que no pudieron llegar a ser leidos y que se volvieron locos o hicieron de su vida un disparate o se suicidaron incluso” y esto es así porque llegar al lector es fundamental para el escritor.

Cuenta Rosa Montero que de los cinco a los nueve años tuvo tuberculosis, y que a causa de la enfermedad estuvo mucho tiempo recluida en casa lo que le llevó a escribir. “Desde que me recuerdo como persona, escribo ficción, para mí es algo tan esencial como respirar”. Escribir es para el escritor una necesidad “pero en cuanto termina la novela si no existiera el lector lo escrito no va a ningún lado”. Escribir es algo “muy privado, muy personal, cuando se escribe no se piensa en los lectores sino en el lector que llevas dentro, pero sí que el lector está presente de alguna manera desde el momento de la concepción de una historia, desde el momento en que existe una idea, una historia que te emociona, existe una necesidad de compartirla”.

Para la autora escribir es como soñar”, el libro no nace en el papel sino en la imaginación y la imaginación funciona continuamente, incluso en situaciones cotidianas. En este sentido la imaginación del escritor se asemeja a la imaginación del niño. Para ella, los escritores son en cierto modo “inmaduros” pues el escritor no es el adulto normal, el que ha abandonado el “juego imaginativo”, sino aquel que lleva vivo, dentro de sí, al niño que fue, “porque en ese niño reside la creatividad”.

“Escribir permite cosernos, no deshacernos”, recuperar lo que hemos perdido, volver atrás, volver a ser niños, lo que en el fondo es quizá una forma de huir de la muerte. “Los escritores pensamos más en la muerte, escribimos contra la muerte, pero tener conciencia de la muerte es también una conciencia de la vida, significa no pasar por la vida como una maleta sino de una forma lúcida y eso es maravilloso”.

Si escribir es soñar y una forma de percibir la vida con intensidad, el bloqueo es todo lo contrario: “el cerebro se queda como muerto, como seco, desaparece el chorro de la imaginación y el mundo pierde sus colores” . Le pasó durante cuatro años y fue “como si no pudiera sentir la vida”.

Pero no sólo la capacidad de fabular define al escritor. “Los escritores, y también los lectores, son personas de la misma clase: son personas que tienen una fisura con la realidad, inquietudes existenciales, por esa razón sentimos una cierta incomodidad con nuestro tiempo y nuestro espacio. Los lectores leen para llenar esa fisura, quizá el escritor tiene una fisura mayor”. Llenar esa fisura significa emprender una búsqueda, intentar aprender y entender el mundo. “Escribo para aprender, no para enseñar nada, escribo para entender. Por ejemplo, he aprendido a conocer a los hombres a través de la creación de los personajes masculinos”.

Leemos y escribimos para entender el mundo pero la lectura tiene otro fin importante: “La lectura es una manera de luchar contra el horror”. La autora puso un ejemplo muy visual: “Existe una fotografía de los bombardeos de Londres en la que aparecen unos hombres leyendo en una biblioteca destruida. En mitad del caos, en mitad del apocalipsis, la serenidad de un hombre leyendo es una prueba de que aún se puede tener fe, esperanza en la humanidad. El arte, la belleza, la lectura, es una manera de vencer el horror”.

Montero quiso explicar muchos detalles sobre su técnica de escritura. Todo parte de esa idea que surge de pronto que la conmueve y que quiere compartir, luego define la estructura, los personajes principales, aspectos técnicos, si va a escribir en primera o tercera persona, etc., escribe el final y luego van creciendo los personajes y la historia. Las historias, unas veces avanzan y llegan a buen puerto, otras veces mueren, y otras veces quedan “en la nevera”, en reposo, esperando el momento adecuado para ser escritas.

Suelen decirle que escribe novelas muy variadas y ella lo reconoce. Dice que busca a conciencia la diversidad porque como decía Isaiah Berlin hay escritores que son erizos, están siempre dando vueltas sobre la misma idea, y escritores zorros, autores que están constantemente moviéndose entre una inmensa variedad de ideas y de experiencias, caminando en busca de nuevos horizontes. “Soy un escritor zorro, me aburre escribir de lo que ya sé escribir y siempre busco más allá”.

Aunque sus libros son muy distintos unos de otros, también le parece que todos comparten algunos puntos comunes. Por ejemplo, existen unos temas fundamentales: el sentido de la vida, el paso del tiempo, la forma en la que creamos y reinventamos nuestra memoria, las relaciones de poder entre los seres humanos, el amor, la identidad….

También suele repetir una misma estructura. Es algo de lo que no era consciente pero no hace mucho acaba de darse cuenta. Suele partir de un “personaje marginal, muy solitario, enrabietado con la vida, con dificultad para conocerse y quererse a si mismo”, y en la novela se desarrolla “una aventura  una prueba dificil que tiene que pasar, en esa aventura el personaje va aprendiendo cosas esenciales y haciendo una parafamilia de ‘monstruos’, mejores que los personajes de poder que aparecen en la historia. Al terminar la novela el personaje ha mejorado mucho y lo que le hace mejorar es, sobre todo, que es capaz de conectar y de vivir con los otros. Eso es para mí la vida: hay que vivir con los otros porque, si no, esto no merecería la pena”.

En un momento del coloquio Rosa Montero sacó su conocida vena reivindicativa al defender la labor que se lleva a cabo desde las bibliotecas: “Considero que es un gran error y un verdadero escándalo cómo se están desmantelando las bibliotecas, la base del tejido cultural de este país”. En el diálogo con los lectores habló también de muchos otros temas: de su conexión con Asturias (su abuelo materno era vaqueiro, de la Braña de Leitariegos), del valor que le da a la novela fantástica y a la ciencia-ficción como formas de explicar la realidad, de los avances del feminismo y su forma no sexista de concebir la literatura escrita por mujeres, etc.

Las preguntas de los lectores enriquecieron un acto en el que pudimos disfrutar de las palabras de una escritora estupenda, una autora que, por un momento, abrió a los lectores asturianos una ventana al mundo íntimo y propio de los creadores y que ante todo transmitió cercanía, autenticidad, entusiasmo y vitalidad.

FOTOGRAFÍAS DEL ENCUENTRO

Fotografías de Eduardo Blanco, Covadonga Lantero y Ana Zarabozo, además aportes de algunos de los clubes de lectura participantes.

TWITTER DE ROSA MONTERO

FACEBOOK DE ROSA MONTERO

NOTICIA EN LA TPA

RESEÑA DEL ENCUENTRO EN BIBLIOASTURIAS

Grabación del Encuentro (completo):

Video 1 ( Intervención de la autora comienza en el minuto 25′ 30”)

Video 2

Video 3

Video 4

 

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